martes, 6 de octubre de 2015

PRÁCTICAS DE NEVILLE GODDARD: 3 PROPOSICIONES

¿Cómo pones en práctica ahora esta lección de Neville?


Bueno, mi primera proposición es esta. El estado de consciencia del individuo determina las condiciones y las circunstancias de su vida. La segunda proposición es que el hombre puede seleccionar el estado de consciencia con el que desea identificarse; y la tercera que sigue naturalmente – por lo tanto, es que el hombre puede ser lo que quiere ser.

  Ahora, aquí hay una técnica que yo he encontrado muy útil y creo que funciona como un milagro; cualquiera puede hacerlo: Primero que todo, el hombre está parado para siempre, en la presencia de una energía infinita y eterna, de la cual todas las cosas proceden, pero siguiendo un patrón definitivo: esta energía no sale del hombre y se cristaliza en cosas de manera extraña y al azar. Sigue una vía definitiva y la vía que sigue es fijada por el hombre mismo en su propia conversación interna.

 Así que el hombre es llamado para cambiar su manera de pensar para así cambiar su mundo, porque se nos ha dicho: “sean transformados mediante la renovación de vuestra mente” (Romanos 12: 2 ). Pero el hombre no puede cambiar su manera de pensar a menos que cambie sus ideas, porque él piensa desde sus ideas. Así que si cambiara y me transformara, tendría que establecer una nueva vía, y la vía siempre se establece en mi propia conversación interna. Entonces, ¿qué estoy diciendo ahora que aparentemente estoy solo?; puedo sentarme en esa silla, o pararme aquí, o caminar las calles, y no puedo parar de hablar.

 El hombre no se da cuenta que está hablando, porque nunca está lo suficientemente quieto para escuchar la voz que está hablando dentro de él, pero él está susurrando internamente lo que externamente está tomando lugar como condiciones y circunstancias.

 Ahora, si yo sinceramente deseara cambiar mi mundo, no hay nadie en mi mundo a quien tenga que cambiar sino a mí mismo, así que no necesito cambiarte a ti como individuo pero necesito cambiar mi actitud hacia contigo. Si yo no te agrado, o si yo creo que no te agrado, o si tu comportamiento me ofende, la causa de mi ofensa no está en ti ni en tu comportamiento, sino que tengo que buscar la causa dentro de mí mismo. Ahora, si yo seriamente y realmente soy honesto en mi búsqueda, encontraré la causa y descubriré que cuando pienso internamente sobre ti, nunca estoy teniendo una conversación agradable contigo.

 Así que déjame que me siente ahora, y te traiga al ojo de mi mente, y mientras te traigo al ojo de mi mente déjame imaginar una conversación que implicaría un cambio radical en mi mundo; déjame que te traiga a mi mente y cambie mi actitud hacia contigo, al establecer nuevas vías en relación contigo. 

  Ahora, una transformación de la conciencia resultará definitivamente en un cambio de ambiente y condiciones. Pero me refiero a una transformación de la conciencia, y no a una pequeña alteración de la conciencia como un cambio de un humor. Se siente bien cambiar de humor de uno desagradable a uno más agradable, pero lo que yo quiero es una transformación; y por transformación me refiero a cuando me moví a un estado al cual me muevo tan seguido que se convierte en hábito y ése estado crece hasta estabilizarse, a punto tal que expulsa hacia afuera de mi conciencia, todos sus rivales; entonces es ése estado central habitual el que define mi carácter y constituye realmente mi nuevo mundo.
 Expresa una transformación, pero si lo hago solo por un pequeño rato, y luego vuelvo a mi estado anterior, entonces puede que haya tenido una pequeña elevación temporal, pero no notaré cambios radicales en mi mundo externo.

 Solo notaré estos cambios en mi mundo externo, si he cambiado realmente en mi mundo interno. Luego, sin esfuerzo alguno de mi parte, encontraré mi mundo externo cambiando para corresponder a los cambios que tomaron lugar dentro de mí.



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